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Venezolana, diecisieteañera, soñadora, apasionada, optimista. Éste es mi espacio, mi isla, donde los sueños y la Esperanza se hospedan. 

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sábado, 8 de diciembre de 2012

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La Gran Batalla: La Sociedad

    





      Si nos tomamos unos minutos para pensar, reflexionar, y conversar acerca de la sociedad actual, no nos costará ni un poco reconocer que no tiene demasiadas cosas positivas; y es un poco triste, pero ¿qué podemos hacer? A nosotros los frágiles de alma, pero firmes de pisadas, nos corresponde mantenernos aferrados a la tierra, para no dejarnos derrumbar. Me resulta increíble nada más de pensar como puede verse afectada nuestra pila de cartas con sólo sentir el resoplido de una palabra ofensiva. Es curioso, algo irónico pero a la vez razonable, una palabra puede afectarnos más de lo que puede hacerlo el daño físico.


No importa la edad que tengas ni de donde vengas, todos estamos propensos a sentirnos inseguros, todos somos vulnerables, nadie se escapa. Ni siquiera la persona con el autoestima más alto. Pero, ¿A qué se deben dichas inseguridades? Bien, parece muy sencillo deducirlo, pero la verdad es que es un enigma que no he logrado resolver. Es como si dentro de cada uno de los individuos humanos existiera un rinconcito donde se aloja la confusión que se entremezcla con la autoconfianza.

¿Cuántas veces no hemos escuchado como nos dicen que somos feos, o muy gordos, o muy flacos?, ¿Cuántas veces no hemos tenido que soportar mientras nos dicen a gritos que somos inútiles, o no tenemos lo suficiente? Es correcto, lo que la sociedad piense de nosotros, a unos en mayor cantidad, a otros en menor, pero a todos de una forma u otra, nos afecta. No es un secreto para nadie que hoy en día vivimos en un contexto superficial, en donde no importa que tan noble de corazón seas, mientras tengas un físico comprometedor.

Y creo que esto sucede gracias a que se ha distorsionado el significado de belleza. Lo primero que ustedes lectores han de imaginarse es que una persona que posee unas facciones perfectas, con un cutis liso, y un cuerpo muy bien formado con poca cantidad de masa corporal bien distribuida, es bella; pues, no necesariamente. Para entender de manera correcta la belleza, primero hay que expandir la mente. Todas las atribuciones físicas que nombré anteriormente no definen el nivel de hermosura de una persona.

Para hallar la belleza física de alguien, primero se lo ve en los ojos. Los ojos y la mirada nos dicen que tan profunda es el alma de esa persona. Nos dice cómo es su corazón, si es enternecido o es valiente. Otra característica es la sonrisa, esa curva que se origina tras el escape de algunas emociones de la caja torácica. La sonrisa de acuerdo a su magnitud nos refleja la energía que contiene el alma. Si una persona es capaz de mostrarnos como es su alma, a través de la mirada, esa persona es hermosa. Y si su sonrisa es capaz de cautivarnos e impresionarnos desde la primera vez en que nuestra retina capta la imagen y la lleva al cerebro, esa persona es definitivamente hermosa.

Volvamos a mi punto inicial, si entendemos el mundo de esta forma, nos daremos cuenta de que somos completamente hermosos. Además, siempre sucederá que ante los ojos de algunos somos las criaturas más bellas, mientras que para otros no; porque "la belleza está en los ojos de quien la ve", es decir, que es totalmente subjetiva, y esto es algo con lo que estoy de acuerdo. No es justo etiquetar a alguien de "bello" o "feo" sin entender que ese es sólo nuestro parecer.

Lo importante es sentirse bien con uno mismo. No importa si eres gordo/a, alto/a, bajo/a, si tienes orejas muy grandes, si tu frente abarca siete dedos, si tu nariz parece la de un tucán, si tus cejas son muy gruesas, si no tienes los ojos claros, si eres peludo/a, si tus dientes están trillados, si tienes curvas deformes, si tus pies son un problema, si tus muslos son gorditos o están llenos de celulitis, si tus pechos no te convencen, si tienes el cuerpo en función de una pera, o de una manzana; en fin. A la final, todos tenemos el mismo factor común, el de ser humanos. Todos fuimos creados por un mismo Dios o Fuerza Mística (de acuerdo a tu ideología), todos vivimos bajo el mismo cielo, todos debemos cumplir con las mismas necesidades básicas; por lo tanto, por terceros no hay que preocuparse. Ámate por quién eres, no importa cuales sean tus defectos, recuerda que todos tenemos como mínimo cien. Ama el cuerpo que la Divinidad te ha entregado, y agradécelo cada día sin hacerle modificaciones grotescas. Ese es el automóvil de tu espíritu, es temporal, cuando vuelvas al polvo de donde viniste, no te lo llevarás, así que disfrútalo mientras puedas. Cuídalo como él cuida de ti. Y no te angusties si no clasifica en el prototipo de "perfección" que ha creado la sociedad.

Recuerda siempre que quienes te aman no lo hacen por cuales sean tus características físicas, sino por lo que llevas dentro de ellas. Entiende que, puede que tu apariencia diga mucho de ti y llame la atención, pero a la hora de profundizar sentimientos, si no cuentas con un alma cargada de amor para dar, nada de apariencia podrá cubrir con eso.

Hago énfasis en esto: Ámate y acéptate, porque si no te aceptas, no confías ni te valoras a ti mismo, y si no puedes hacer eso ¿Cómo pretendes que los demás lo hagan? Ignora lo que la gente te diga, ellos sólo quieren verte caer, pero tú tienes resistencia, tienes mucho para la guerra, así que saca tus armas para la gran batalla: la sociedad.

Libre como el ave.

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