Buscar este blog

Con la tecnología de Blogger.

La isla de los Blogs

Sobre mí

Mi foto

Venezolana, diecisieteañera, soñadora, apasionada, optimista. Éste es mi espacio, mi isla, donde los sueños y la Esperanza se hospedan. 

Sponsor

Like Us

¡Únete!

miércoles, 27 de agosto de 2014

Etiquetas: , , , ,

Confesiones Al Amanecer



Caracas, 18 de julio de 2014

Querido Alex, aquí estoy, haciendo justo lo que tú querías: escribiéndote. Me pediste que te escribiera sobre el Sol y la Luna, sobre el espacio y las estrellas, sobre el vuelo y las aventuras. Ya sé que esto no es exactamente a lo que te referías, tú querías algo más del estilo de Allan Poe o hasta de Quiroga, pero vamos, que apenas me estoy iniciando. Además, si tratara de escribirte como ellos, sabes que tampoco funcionaría; ellos tienen su forma particular, y yo, ya encontraré la mía.

No sé cómo hacerte entender que no hay mínimo sentido en crearte toda una colección cubierta de relatos y aventuras, y no es que no pueda imaginarlas, porque la verdad, contigo se me ocurren miles; es solo que me parece la cosa más ilógica inventar algo que nunca sucedió. Yo sé, yo sé, que no hay manera de que El Quijote de verdad existiera, o que El Principito viniera del asteroide B 612; pero no tengo la valentía de mentirle al lector con mis propias manos.

Por ejemplo, yo puedo imaginar una historia tuya y mía yendo al baile de graduación como dos adolescentes extáticos y guapos, con todos los detalles precisos del color de mi vestido, del corbatín de tu esmoquin y de la forma en que se tambalean mis caderas lentamente para seguir la balada; pero, ¿poner todo eso en el teclado? Vaya tarea.

Ya ves, soy pésima en esto, no sé de donde sacaste la absurda idea de que puedo ser escritora. Si lo mencionaste por los poemas que dejé en el cuaderno de Mags, que por cierto, son para ti, estás equivocándote. Como poeta si soy excelente, eso de escribirte en versos para mí no es nada difícil, pero tú no te conformas ni con sonetos.

Aunque sí recuerdo remotamente la única situación lo más parecida a una aventura que tuvimos, si no me equivoco, eran cerca de las cuatro de la mañana en una fiesta de bienvenida donde todos estaban ebrios (menos yo, como de costumbre), tú solo lo estabas un poco; nos aburrimos y me diste las llaves del auto para ir a casa. Yo no sabía conducir y tú no podías, ninguno de los dos sabía cómo regresar. Estaba muy nerviosa, ¿sabes? Mi madre que me iba a sermonear por llegar tarde, tú diciendo estupideces y encima la molesta vocecita del control por voz, a la que no seguí, porque conduje por donde se me ocurriera.

Hacía un frío terrible, paré en una estación de servicio para pedir ayuda, y cuando volví al auto estaba a la radio I Am The Walrus de The Beatles y tú cantando a todo pulmón. En ese instante todas las tensiones se desvanecieron, me olvidé de mi madre, de que estábamos perdidos en la nada, de todo; y es cuando me di cuenta de lo mucho que me gustabas. Miré hacia arriba y ya estaba ese precioso matiz de colores tenues, me uní a cantar contigo, y más abajo desde el mar, se asomaba un círculo incandescente que subía lento por la escala del cielo soltando destellos de luz cálida. El viento dejó de ser espeluznante y ahora era solo juguetón con mi cabello. El resto del camino te dormiste, pero ya no importaba, había amanecido, lo vi contigo, ya no tenía miedo.  


             Estoy escribiéndote mientras otro amanecer llega, justo como aquel día. Éste no es tan lindo como ese, por supuesto; más sin embargo, como todos, tiene algo en sí que le convierte en un milagro que sólo la naturaleza nos podría brindar.


Espero ver un par de amaneceres más contigo, de verdad que sí.

Con amor,
 Tu mejor amiga.

0 comentarios: