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Venezolana, diecisieteañera, soñadora, apasionada, optimista. Éste es mi espacio, mi isla, donde los sueños y la Esperanza se hospedan. 

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miércoles, 17 de septiembre de 2014

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Review: The Terrible Thing That Happened to Barnaby Brocket


The Terrible Thing That Happened to Barnaby Brocket

My rating: 3 of 5 stars


Este bello relato de John Boyne nos deja a lo largo de todas sus páginas mucho que reflexionar acerca de la normalidad, lo que a su vez nos arrastra a pensar en nuestros valores éticos y percepción del mundo que nos rodea. Barnaby es un niño que nació con un atributo maravilloso: el de flotar; pero por desgracia sus padres no podían soportarlo, ya que según ellos, eso no era normal, y créanme, los Brocket tenían una terrible obsesión por ser normales (tanto así, que era enfermizo), y quienes resultaron siendo anormales, fueron ellos, porque abandonaron a Barnaby, sin más ni más, a la deriva en la estratosfera y con los cargos de conciencia en cero.

El realismo mágico de este libro nos muestra la inocencia y sencillez del niño, además de su resiliencia, porque viajar al rededor del mundo a manos de extraños a los ocho años no es nada fácil de llevar; pues claro, además de flotar otra de sus cualidades es que era muy inteligente, pero siempre quiso regresar a casa a pesar de que sus padres le hicieran tal maldad.

"Si vuelves a casa con nosotros, ¿nos prometes que serás normal? ¿Dejarás de flotar de una vez por todas?" Le dijo Eleanor, su madre.

Barnaby emprendió un viaje por todos los continentes, en busca de un avión que lo llevase de regreso a Australia con su familia, y al final lo logró; pero para un mejor desenlace, cuando estaban a punto de corregir ese pequeño desajuste en su oído que no le permitía mantenerse aferrado al suelo, se dio cuenta de que no le gustaba la sensación de ser como todos los demás. Así es como tomó la decisión más valiente de su vida: desabrocharse de la cama del hospital y subir como vapor de agua para adentrarse en el cielo estrellado, y nunca más tener que ser como otros le digan. Él no sabía lo que significa exactamente ser normal, pero sí sabía que no quería serlo.

Somos lo que somos. Sin importar lo que piensen los demás (incluso nuestros padres), cada quien nace con una personalidad, con gustos, inclinaciones, habilidades distintas. No se puede renunciar a ello. Y punto.




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