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Venezolana, diecisieteañera, soñadora, apasionada, optimista. Éste es mi espacio, mi isla, donde los sueños y la Esperanza se hospedan. 

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miércoles, 29 de abril de 2015

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[Inserte título con sobredosis de felicidad]

        

        La semana pasada desaparecí por completo porque fue casi toda de celebración ¡¡¡Y ADIVINEN POR QUÉ!!! 

      Era un  martes común y corriente: iría a la clase por la tarde y al regresar, me sentaría a estudiar hasta que los ojos no den más. Estaba justo entrando a mi casa y me llama una amiga para preguntarme si podía ir a su casa ya que todas estaban reunidas estudiando para el examen de Biología. Lo pensé dos segundos, que ya estaba dispuesta a ponerme la pijama y todo, si eran alrededor de las ocho de la noche. Accedí ir ya que nos íbamos a quedar durmiendo. Preparé mis cosas y estoy en camino. Un amigo me escribe un texto diciendo que ha entrado en la universidad. La emoción me invade de inmediato, y comienzo a gritar pero a la vez me entra la confusión porque se supone que los resultados no los darían sino hasta mañana. Entonces no le creo. 

       Me envía una imagen de sus resultados en la prueba de admisión y comienzo a temblar. De verdad él ya los tiene. Me surge una mezcla entre felicidad por él y nervios por querer saber los míos, así que le pregunto cómo los ha obtenido y ya que no me responde entro en pánico. Mis amigas notan mi actitud y se sienten curiosas. ¿Qué pasa? ¿A ver? ¡Mira, es un link! blink, se me prendió el bombillo. El plan está bastante claro: yo le dicto el enlace a una y ella enuncia los resultados. Sean cuales sean. De repente el wi-fi se cae y pierde la señal, y justo en este momento un millón de personas  me textean para que entre en la página, o llame a un fulano número local en donde te dicen también tus resultados. La presión sanguínea me aumenta de manera frenética. Inhala, exhala. Camina de aquí para acá, en círculos y en línea recta. Sacude las manos. Cálmate. Regresó el wi-fi, ¡recarga la página mujeeeer! Me acerco a una columna y comienzo a rezar a Dios imaginándome lo cerca que estoy del momento que tanto he estado imaginando, que no era del todo como lo había imaginado. Es mejor que cuente, así me distraigo con algo, uno, dos, tres, cuatro, cin...

       Bachiller Antonella Lucía Requena Ciccoloni sus resultados del proceso de admisión blablablablaADMITIDO. 

      Y el tiempo se detiene, y de repente estoy volando y hasta todo se ha silenciado (o tal vez me he quedado sorda). Dos segundos después, tengo a mis amigas a mi alrededor apachurrándome y saltando bastante descordinadas. Creo que estoy llorando, creo que aún respiro, creo que a duras penas controlo mis esfínteres. Es surreal todo esto. Este momento se congela y toda mi existencia me vuelca en un instante. Todo de mí. 

       Recupero el aliento (y la consciencia) y echo unos gritos más al ver mi puntaje y que además cumplí otra meta que me propuse: quedar entre los primeros doscientos puestos. ¡Lo hice Dios mío! Mi mamá, tengo que compartir esto con ella, mi papá, mi hermana ¡Ay! 

       Luego de esta maravillosa noticia no puedo dejar de sonreír como niño en navidad. No quiero estudiar, no quiero dormir, quiero saltar metros y tocar las nubes, sí, eso quiero. Dos horas después, decidimos ir a dormir, cosa que me está costando bastante. Pienso en todos esos meses que tuve de preparación, el llanto, las risas, los viernes y sábados, y que ahora escribiría una nueva historia más interesante en mi vida. Dios mío, esta felicidad que me recorre todo el cuerpo me hace cosquillas, es como si estuviera en la sábana, en la cobija y debajo de mi piel, es decir, no tengo alternativa: o la siento o la siento. No me deja ni cerrar un ojo. Vamos, yo sé que puedes. Dos de la mañana, ¡por favor! Al fin, un bostezo decente. Y ya se acerca algo lo más parecido a tener sueño. 

***
       Entonces, esta fue mi anécdota-crónica de cómo recibí la noticia, sin más que decir, me siento la chica más bendecida y afortunada. Ahora es que se viene lo bueno, y me encanta poder compartir esto con ustedes mis lectores. Nos veremos en el próximo post-diario (que debería ser un viernes y no un jueves). 








Libre como un ave. 



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