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Venezolana, diecisieteañera, soñadora, apasionada, optimista. Éste es mi espacio, mi isla, donde los sueños y la Esperanza se hospedan. 

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miércoles, 26 de agosto de 2015

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Personajes: Julio Cortázar ¡¡Feliz Cumpleaños!!


Fue casi el azar que Julio Cortázar naciera en el sacudido continente europeo y que fuese el 26 de agosto de ese mismo año. El niño nació en Bruselas y fue inscripto, como argentino, en la Legación; él lo cuenta así: “Nací en Bruselas en agosto de 1914. Signo astrológico, Virgo; por consiguiente, asténico, tendencias intelectuales, mi planeta es Mercurio y mi color el gris (aunque en realidad me gusta el verde). Mi nacimiento fue un producto del turismo y la diplomacia; a mi padre lo incorporaron a una misión comercial cerca de la legación argentina en Bélgica, y como acababa de casarse se llevó a mi madre a Bruselas. Me tocó nacer en los días de la ocupación de Bruselas por los alemanes, a comienzos de la Primera Guerra Mundial. Tenía casi cuatro años cuando mi familia pudo volver a la Argentina; hablaba sobre todo francés, y de él me quedó la manera de pronunciar la ‘r’ que nunca pude quitarme”.

Llegaron pues a la Argentina apenas terminada la contienda y vivieron, hasta 1932, en un chalet grande, con jardín, en Banfield. Era, ya, un lector empedernido. “Vivía con su Julio Verne, a los 6 ó 7 años”. “Tenía el mal de la lectura”. Ya adulto, recordará el propio Cortázar: “Mis primeros libros me los regaló mi madre. Fui un lector muy precoz y en realidad aprendí a leer por mi cuenta, con gran sorpresa de mi familia, que incluso me llevó al médico porque creyeron que era una precocidad peligrosa y tal vez lo era, como se ha demostrado más tarde”.

 “Crecí en Banfield, pueblo suburbano de Buenos Aires, en una casa con jardín lleno de gatos, perros, tortugas y cotorras: el paraíso. Pero en ese paraíso yo era Adán, en el sentido de que no guardo un recuerdo feliz de mi infancia; demasiadas servidumbres, una sensibilidad excesiva, una tristeza frecuente, asma, brazos rotos, primeros amores desesperados” cuenta Cortázar en una carta de 1963.

“Yo creo que desde muy pequeño, mi desdicha y mi dicha al mismo tiempo fue el no aceptar las cosas como dadas. A mí no me bastaba que me dijeran que eso era una mesa, o que la palabra ‘madre’ era la palabra ‘madre’ y ahí se acababa todo. Al contrario, en el objeto ‘mesa’ y en la palabra ‘madre’ empezaba para mí un itinerario misterioso que a veces llegaba a franquear y en el que a veces me estrellaba… En suma: desde pequeño, mi relación con las palabras, con la escritura, no se diferencia de mi relación con el mundo en general. Yo parezco haber nacido para no aceptar las cosas tal como me son dadas”.

Cortázar soñaba con ser marino más sin embargo se graduó como maestro de escuela e inició estudios en la Universidad de Buenos Aires, los que debió abandonar por razones económicas.

En 1951 se alejó de Argentina y desde entonces trabajó como traductor independiente de la Unesco, en París, viajando constantemente dentro y fuera de Europa. Ese mismo año publica Bestiario: ya surge el Cortázar deslumbrante por su fantasía y su revelación de mundos nuevos que irán enriqueciéndose en su obra futura: los inolvidables tomos de relatos, los libros que desbordan toda categoría genérica (poemas-cuentos-ensayos a la vez).

En 1953 se casó con Aurora Bernárdez, una traductora argentina. Rompió su vínculo con Bernárdez y se unió a la lituana Ugné Karvelis, con quien nunca contrajo oficialmente matrimonio. Tuvo una tercera pareja y segunda esposa, la escritora estadounidense Carol Dunlop.

En agosto de 1981 sufrió una hemorragia gástrica y salvó su vida de milagro.

En 1983, vuelta la democracia en Argentina, Cortázar hace un último viaje a su patria. Después de visitar a varios amigos, regresa a París. Poco después le otorgan la nacionalidad francesa.

En París vivió sus últimos años en dos casas, una en la rue Martel y otra en la rue de L'Eperon.

Julio murió el 12 de febrero de 1984 a causa de una leucemia.


Su literatura parte del cuestionamiento vital, cercano a los planteamientos existencialistas, en obras de marcado carácter experimental, que lo convierten en uno de los mayores innovadores de la lengua y la narrativa en lengua castellana.

Para él, la realidad inmediata significa una vía de acceso a otros registros de lo real, donde la plenitud de la vida alcanza múltiples formulaciones.

El instinto, el azar, el goce de los sentidos, el humor y el juego terminan por identificarse con la escritura, que es a su vez la formulación del existir en el mundo. Las rupturas de los órdenes cronológico y espacial sacan al lector de su punto de vista convencional, proponiéndole diferentes posibilidades de participación, de modo que el acto de la lectura es llamado a completar el universo narrativo.

No hay duda de que está entre mis favoritos, su refinamiento, sus lecturas casi inabarcables y su incesante fervor por la causa social hacen de él una figura de riqueza, constituida por pasiones a veces encontradas, pero siempre asumidas con genuino ardor. Su paso por el mundo seguirá causando el entusiasmo de quienes conocieron su vida y su obra.

¡Feliz Cumpleaños Julio!

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