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miércoles, 9 de marzo de 2016

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Olvidar a una persona en realidad es más sencillo de lo que parece. Créeme, que yo cuando digo algo casi nunca miento. Tú no fuiste la excepción a la regla, y eso que todos varios lo han sido. Lo gracioso es que semanas atrás me era inconcebible dejar de pensarte a cada rato, y ahora se me olvidó a quién le escribo. Supongo que así debió ser, ¿no? así quise yo que fuera desde el primer día, el día ese en que pasaste por la puerta con tu tumbao de aires ligeros y me revolviste el estómago y la cabeza y los ojos y dije ay no, ya me jodí. Si no, ¿quién iba yo a echarle la culpa por mis desvelos? Porque lo malo es que ahora sí duermo y ahora sí como y ahora sí sueño, y todo está aburrido normal. En parte extraño y no extraño eso. 

Pasó más rápido de lo que pensé, -el rebullicio, digo- porque honestamente con esa actitud tuya de niño estrella sí que me supiste engañar bien a la vuelta de dos y de tres, y de cuatro semanas. Pero ya a la quinta tercera, comencé a dudar, y a sospechar, y a descifrar a qué juego jugabas. Y todo encajó, es más, no tuve que hacer casi nada, no tuve que escapar, ni siquiera tuve que hablarte, tú hiciste todo. Pero en ese rebullicio de tres semanas que terminaron prologándose hasta doce, te disfruté con la mirada y la imaginación. Con la simple mirada te descubrí hasta las comisuras, te detallé hasta los vellos de la oreja, los que ya nadie ve, te hice y deshice, te imaginé de mil formas, y también descubrí tus grietas.  


Vi miedo y vi incertidumbre. Vi un niño estrella de papel. Entonces ahí fuiste poniendo la torta -para mí-, y paralelamente, un castillo de arena para la blonda Sol. No ha sido nada más que eso: un castillo de arena. Supongo que es lo más que puedes ofrecer. Y yo que quería todo, de ti, contigo. Quería lo más. Quería el castillo de arena. Luego me acordé de lo que le pasa a los castillos de arena: se desmoronan fácilmente. Basta que pase un hijo de su mamá y lo pise "sin querer"; y no, gracias, de desmorones ya sé bastante. Y yo sé que la torta también se desmorona, pero al menos te la puedes comer
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