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martes, 6 de septiembre de 2016

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Receso Requerido





Como muchas personas se han podido dar cuenta, no estuve activa en el blog por unos buenos meses. Quisiera disculparme por eso, pero fue una ausencia que necesitaba. Algunas personas que están leyendo esto saben que me cambié de Universidad (más bien estaba estudiando en una mientras la otra iniciaba clases), y en esa transición tuve un cambio determinante que me sacó de mi zona de confort. Digamos que me estaba poniendo demasiada presión porque iba a empezar lo que de verdad quería y por ende tenía muchísimas expectativas y todas altas, pero no me organicé adecuadamente para alcanzarlas. Todavía no estoy demasiado clara en cómo organizarme, pero la diferencia es que ahora tengo una visión más amplia, y como me dijo un amigo un poco avanzado en la carrera: "El ciclo básico es para descubrirse uno mismo" por lo que supongo que en eso estoy, en descubrirme a mí misma como estudiante universitaria. 

La razón por la que abandoné el blog por completo (y la escritura, porque tampoco escribí cosa alguna en todo este tiempo), es porque me dejé absorber por la universidad, error fatal. Me sumergí hasta el último pelito de la nariz en los libros. Todo, absolutamente todo en mi vida giraba en torno a estudiar, no hacía nada más, no me relacionaba con la gente si no era para estudiar, no pasaba mucho tiempo con mi familia, ya no veía a mis amigos del colegio ni de la otra universidad (algunos se molestaron por eso), y por si no fuera poco, a mitad de trimestre decidí mudarme sola a una residencia, ¿y qué acabo generando todo esto? que me sentí sola. Era una soledad que me rasgaba la piel y me halaba el tejido desde adentro, y yo intentaba ignorarla ingenuamente. Pero no puedes combatir fuego con fuego. Me alejé de mis viejas amistades, no hice vínculos tan fuertes con las nuevas, tenía un grupo de amigos pero a la vez no, lastimé a una persona que quería muchísimo... en fin, pero yo seguía enfrascada. Cada vez me aislaba más, me irritaba y seguía sin obtener los resultados que quería; le puse tanto esfuerzo a una materia que todo el estrés acabó por saturarme y colapsé, lo arruiné todo. Al menos mis notas no fueron tan caóticas como mis emociones, pero si las hubiera sabido manejar, los resultados hubieran sido mucho mejores. 

La imagen que tenía de mí misma en el colegio, la típica buena estudiante, muy segura de sí misma y acostumbrada a que todo le salga bien, había desvanecido por completo; de repente me sentía insegura y no-capaz de poder manejar la universidad. Era horrible, era frustrante. Y no quería conversarlo, no quería que nadie supiera lo que me estaba pasando porque me iban a decir "Ay, no seas ridícula, tú puedes con eso y mucho más", y quizá si lo estaba siendo, porque yo quise ahogarme en un vaso de agua, pero eso no quitaba el hecho de que la estuviera pasando mal, porque no solo me ahogué, sino que el vaso se derramó.

En mi mente no había lugar para ninguna de las otras cosas que me hacen feliz además de estudiar, como escribir, por ejemplo. [Aclaratoria: Sí, estudiar me hace bastante feliz, me gusta muchísimo, pero en este caso lo había llevado al extremo de la obsesión y todos sabemos que obsesión no es amor]. Como dije en una entrada anterior, escribir sirve de catarsis, por eso lo intenté hacer varias veces, pero por más que me sentara, las palabras se rehusaban a venir, y yo tampoco quise forzarlas, porque sabía que no serían genuinas, entonces decidí darme un receso creativo y no escribir más hasta que lograra organizar mi cabeza. Hoy, haciendo otras cosas -que no tienen nada que ver con escribir-, me paré en seco y dije "ya es tiempo" y aun no tenía idea de qué escribir, de si iba a valer la pena o qué, pero en este momento, que me dispongo en la silla frente a la hoja virtual del panel de Blogger, solo hago lo que siempre me funciona: dejarme llevar. Son mis dedos quienes siguen mi intuición, y ya luego, al final, le toca a la cabeza hacer la corrección :)

¿La continuación de mi historia con Soledad? Terminamos. No me hacía bien, no era una relación sana, ni mucho menos de mutualismo. Era un comensalismo salvaje en el que Soledad se alimentaba de mi aislamiento. Terminé cuando hube llorado bastante además de haber enfrentado uno de mis peores miedos desde pequeña: quedarme sola. Entonces decidí arriesgarme. Fui a por la persona que he estado queriendo todo este tiempo, era el momento justo de dejar de sentir miedo por todo y apropiarme de mis decisiones. A pesar de haberlo lastimado antes, gracias a Dios no era demasiado tarde, y esa única oportunidad que me dio resultó ser la oportunidad del resto de nuestras vidas. Me atreví a estar con la persona que quiero. Estoy feliz. Soy feliz. Restablecí mis vínculos sociales y familiares (bueno, en esto estoy jajaja), y ahora me siento como nueva, porque recuperé la confianza en mí misma. Estoy convencida de que este trimestre que se viene es una oportunidad para empezar con el pie derecho. 

Sé que el blog no se basa en relatar mi vida personal (al menos no directamente, jeje), pero también es cierto que desde que quise crearlo mi premisa ha sido la de escribir con la tinta de la honestidad, y no podía publicar nada sin antes compartir esta anécdota. Confieso que en uno de mis momentos de frustración, pensé en cerrar el blog, en abandonar la escritura, porque sentía que había perdido la chispa y la pasión por las cosas que hago, entonces escribir no iba a tener sentido alguno; pero eso significaba el suicidio figurativo de mi esencia y gracias a Dios que no me permitió hacerlo. Hoy por alguna razón recordé cómo me siento al escribir, y quería tener esa sensación de paz y compenetración total conmigo misma de nuevo.  

Se siente bien estar de vuelta. 

Just know that wherever you go, you can always come home  -Jason Mraz 





Libre como un ave.  




 Foto de mi amada casa de estudios, la Universidad Simón Bolívar, a las 6:00 pm
Con la tecnología de Blogger.