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Mostrando las entradas etiquetadas como poesía

tiempo

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el tiempo impaciente desnuda anhelos consume la mirada nubla toda razón. el tiempo impuntual se escapa entre tus labios se baila en tu sonrisa se burla de nos. el tiempo imperante es un mal cómplice: no avisa nunca, se queda poco. Y yo, perdida en el tiempo. Y tú, guardando el alma.

Vigésima cuarta vez que dije te amo, lo siento

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Vigésima cuarta vez que voy al súper y de regreso me doy cuenta que olvidé comprar los puerros. Vigésima cuarta vez que el estúpido perro de mi vecina ladra sin cesar al pobre ladrón que solo quiere entrar (que lo deje ser ladrón en paz ¡por favor!). Vigésima cuarta vez que levanto la mirada y veo un espectro pálido con los párpados y labios que se le recaen, como si implorara un poco más de ganas. Vigésima cuarta vez que mi madre deja resbalar un coroto de la cocina haciendo un concierto de utensilios. Vigésima cuarta vez que veo la estrella Polar en este año. Vigésima cuarta vez que he borrado y reescrito ésta oración. Vigésima tercera vez que chequeo el buzón de entrada por si alguno que otro me ha dejado un mail (pero no ha sido así, por ello allí viene una vigésima cuarta vez). Vigésima cuarta vez que el pez pica el anzuelo y aun así el pescador no sabe cómo es que no ha muerto. Vigésima cuarta vez que me dan escalofríos y que a pesar de colocarme por vigésima cuarta vez el...

Eres

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Eres efervescencia inmutas la piel te doblas la resquebrajas  Eres el Sol mismo inédito a lo sumo o menguas y creces como esfera de plata Eres reflejo propio refractas la mirada te pierdes al viento me pierdo en tu pelo Eres cual y para cual espejo y mortero clavija y aguja sed y fragancia Eres éxtasis pasaje a las alturas arrullo al alba noche sin estrellas A.R.

Tu mirada me habla

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De repente, sin notarlo el camino se agrieta Trepo por los costados Y me caigo. Caigo en un profundo sueño del que no puedo despertar busco en lo más recóndito Y te encuentro a ti. Te encuentro muda y sorda efervescente y perpleja sumada en tu belleza  Y me observas con calma. Me observas y me tocas solamente con los ojos me observas y sé que piensas Y tu mirada me habla. Libre como un ave.

Tres poemas: Maya Angelou

Me levanto Tú puedes escribirme en la historia con tus amargas, torcidas mentiras, puedes aventarme al fango y aún así, como el polvo… me levanto. ¿Mi descaro te molesta? ¿Porqué estás ahí quieto, apesadumbrado? Porque camino como si fuera dueña de pozos petroleros bombeando en la sala de mi casa… Como lunas y como soles, con la certeza de las mareas, como las esperanzas brincando alto, así… yo me levanto. ¿Me quieres ver destrozada? cabeza agachada y ojos bajos, hombros caídos como lágrimas, debilitados por mi llanto desconsolado. ¿Mi arrogancia te ofende? No lo tomes tan a pecho, Porque yo río como si tuviera minas de oro excavándose en el mismo patio de mi casa. Puedes dispararme con tus palabras, puedes herirme con tus ojos, puedes matarme con tu odio, y aún así, como el aire, me levanto. ¿Mi sensualidad te molesta? ¿Surge como una so...

Personajes: Maya Angelou

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Marguerite Ann Johnson, mejor conocida como Maya Angelou fue una maravillosa mujer que se destacó en tantas profesiones como quiso (poetisa, novelista, educadora, actriz, cantante, guionista y directora de cine) y que dejó su huella en el mundo siendo activista por los derechos civiles y el racismo. Más allá de todas estas etiquetas populares que constituyeron la imagen de Maya, también hay que acentuar que es una representante de las grandes mujeres del mundo, y me enfrasco, no sólo por las razones por las que se le conoce popularmente, sino porque además desde sus muy cortos años de vida tuvo que afrontar situaciones muy difíciles. Había sufrido una infancia desdichada y una juventud truculenta. Nacida en St. Louis en 1928, creció entre las ruinas un matrimonio roto (sus padres se divorciaron a sus tres añitos) y fue enviada con su hermano a vivir con su abuela en Arkansas. Casualmente regresó a St. Louis a los siete, donde fue violada por el novio de su madre; tras la de...

Tus bienes humanos

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De ti solo quiero lápiz, pluma y papel un puñado de orquídeas,  margaritas, y un clavel o mejor sólo un lápiz,  en lugar de la pluma por si te equivocas  dibujando  los cráteres  y la sonrisa a la luna De ti solo quiero tu esencia, espíritu y pasión ni creas que la compasión; puede que tus lunares, o hasta las líneas en tu frente pero no pediría más porque todo me bastará para bailar en tus andares. De ti solo quiero tu luz y tu oscuridad tus miedos, tus juicios,  tus penas y conjeturas. Tus aflicciones, aficiones  y afecciones. Tus versos, jerga y verbo. De ti solo quiero lo poco que puedas darme ni creas que quiero tus hombros ni tu pelo azabache, menos caer en tu pecho, o en ese abdomen tieso tampoco tus manos frías que poco amparo me han dado. De ti solo quiero tus bienes humanos.