Vigésima cuarta vez que dije te amo, lo siento
Vigésima cuarta vez que voy al súper y de regreso me doy cuenta que olvidé comprar los puerros. Vigésima cuarta vez que el estúpido perro de mi vecina ladra sin cesar al pobre ladrón que solo quiere entrar (que lo deje ser ladrón en paz ¡por favor!). Vigésima cuarta vez que levanto la mirada y veo un espectro pálido con los párpados y labios que se le recaen, como si implorara un poco más de ganas. Vigésima cuarta vez que mi madre deja resbalar un coroto de la cocina haciendo un concierto de utensilios. Vigésima cuarta vez que veo la estrella Polar en este año. Vigésima cuarta vez que he borrado y reescrito ésta oración. Vigésima tercera vez que chequeo el buzón de entrada por si alguno que otro me ha dejado un mail (pero no ha sido así, por ello allí viene una vigésima cuarta vez). Vigésima cuarta vez que el pez pica el anzuelo y aun así el pescador no sabe cómo es que no ha muerto. Vigésima cuarta vez que me dan escalofríos y que a pesar de colocarme por vigésima cuarta vez el...