Helena
Fuente: https://goo.gl/UM3f48 Eran las nueve y media, estaba yo muy cómodo tomando una taza de café negro, preparado para la siguiente siesta de la mañana, cuando recibí una llamada de la oficina central. No atendí al primer repique, casi siempre son esos oficiales de patrulla que llaman para molestar, como si uno no tuviera nada más que hacer. A la quinta llamada no me quedó más remedio que levantarme y contestar. –¿Aló? Sí, buenos días. –Buenos días, ¿Oficial Torres? –habló una voz carrasposa que no me resultaba familiar. –Sí, el mismo. ¿Quién habla? –Es el Oficial Rojas –me dijo esta vez reduciendo la voz a un tono apenas audible–. Le llamo desde la estación central. –Sí, eso vi. Pero, ¿quién es usted? Primera vez que escucho su nombre. –Soy nuevo aquí, me transfirieron desde el interior. Usted mismo firmó la carta. –Está bien, ¿qué se le ofrece? –Estuve observando durante las últimas dos semanas a una muchachita que se pasea en la Plaza Sucre pid...