Alberto Rivero
Allí estaba yo de nuevo, sentada con las piernas cruzadas frente a mi peor enemigo: el papel. La última situación traumática en que estuve también frente al papel no era muy diferente, tenía que redactar una reseña sobre el Ratatouille que sirvió Perris Hills en el Festival Gastronómico de México, el mismo festival en el que conocí a Alberto. "No tengo bolígrafo, señor Vicario" . "No se preocupe señora, ya se lo facilito". Y mi pretexto para alargar el proceso no duró más de diez segundos, mientras el hombre abría su maletín forrado con cuero negro y sacaba una pluma Montblanc. La tinta era negra, por cierto, porque supongo que para señar documentos se requiere que sea a tinta negra. No lo sé, nunca me gustaron los trámites legales, ni las leyes, ni la política, ni nada de eso. Es por ello que yo no quería casarme "por el civil", pero bueno, qué más queda, lo que se hace por amor... Pero volviendo al festival, yo estaba tomando unas fotog...