De cómo descubrí América






       Hace poco tiempo atrás, no mucho, si mal no recuerdo, mientras me encontraba en uno de mis viajes pasadizos a lugares extraterrestres, llegué a parar a un sitio nunca antes visto. Era amplio, hermoso, un paisaje con ecosistemas jamás interferidos por el hombre. Era una isla. Al contemplar sus maravillas y riquezas naturales, me di cuenta de que me recuerda al continente al cual pertenezco. 

 Y así es como nace el nombre de esta mágica isla, América. 
A partir de entonces, supe que, indudablemente, allí habría de existir secretos o cosas nuevas por descubrir poco a poco. Una vez que comencé a caminar por su árida tierra, adentrándome en el bosque, distinguí a pocos metros una pequeña choza. Me acerqué. Escuché pequeños ruidos provenientes del interior, toqué la puerta para averiguar de quién o qué se trataba y para mi gran sorpresa, había una anciana. Me vio con ojos de asombro. 

—¿Cómo es que has llegado hasta aquí? —preguntó sin preámbulo alguno. 

—Tras perderme algunas cuantas paradas en, ya sabe, mi viaje —respondí un poco titubeante.

—Entonces, bienvenida. Mi nombre es Esperanza; y tú, ¿de dónde vienes? 


***

Luego de una charla de varios minutos, logré hacer encajar varias piezas del rompecabezas. Esta anciana es Esperanza, quien afirma haber vivido durante muchos siglos en "de dónde vengo", trabajando muy duro para los hombres que dejaban de creer en ella. Hasta que llegó el día en que se cansó de ver tanta gente sin ella, creyendo ciegamente de no volverla a tener en sus almas, y se fue.

Hoy en día se hospeda aquí. En la pequeña isla que acabo de descubrir.

Comentarios

CIMIR ha dicho que…
Esa escritura nace del poder mágico y mental de la misma inspiración del alma, donde se encuentran dos poderosos instrumento la psiquis y el corazón. te felicito sobrina tienes gran poder para escribir

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