Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como cuentos

Helena

Imagen
Fuente:  https://goo.gl/UM3f48 Eran las nueve y media, estaba yo muy cómodo tomando una taza de café negro, preparado para la siguiente siesta de la mañana, cuando recibí una llamada de la oficina central. No atendí al primer repique, casi siempre son esos oficiales de patrulla que llaman para molestar, como si uno no tuviera nada más que hacer. A la quinta llamada no me quedó más remedio que levantarme y contestar. –¿Aló? Sí, buenos días. –Buenos días, ¿Oficial Torres? –habló una voz carrasposa que no me resultaba familiar. –Sí, el mismo. ¿Quién habla? –Es el Oficial Rojas –me dijo esta vez reduciendo la voz a un tono apenas audible–. Le llamo desde la estación central. –Sí, eso vi. Pero, ¿quién es usted? Primera vez que escucho su nombre. –Soy nuevo aquí, me transfirieron desde el interior. Usted mismo firmó la carta. –Está bien, ¿qué se le ofrece? –Estuve observando durante las últimas dos semanas a una muchachita que se pasea en la Plaza Sucre pid...

Alberto Rivero

Imagen
Allí estaba yo de nuevo, sentada con las piernas cruzadas frente a mi peor enemigo: el papel. La última situación traumática en que estuve también frente al papel no era muy diferente, tenía que redactar una reseña sobre el Ratatouille que sirvió Perris Hills en el Festival Gastronómico de México, el mismo festival en el que conocí a Alberto. "No tengo bolígrafo, señor Vicario" . "No se preocupe señora, ya se lo facilito". Y mi pretexto para alargar el proceso no duró más de diez segundos, mientras el hombre abría su maletín forrado con cuero negro y sacaba una pluma Montblanc. La tinta era negra, por cierto, porque supongo que para señar documentos se requiere que sea a tinta negra. No lo sé, nunca me gustaron los trámites legales, ni las leyes, ni la política, ni nada de eso. Es por ello que yo no quería casarme "por el civil", pero bueno, qué más queda, lo que se hace por amor... Pero volviendo al festival, yo estaba tomando unas fotog...

Rory y las acuarelas

Imagen
Fuente:  https://goo.gl/CvKTjo Rory era una niña sumamente callada, le gustaba pasar las horas contemplando lo que su madre pintaba en un viejo lienzo del  cobertizo (que  parecía  imperecedero) y decía que cuando fuera grande sería pintora como ella. No era de las niñas más lindas, de esas con colas de caballo doradas y sonrisas cándidas; ella era más bien un poco desaliñada y se la vivía triste para aquí y para allá.             Le gustaba mucho un niño de su clase llamado Rubén, él era el clásico deportista y simpático que a todas las niñas atrae. A ella le revoloteaban maripositas en el estómago cuando la miraba por esos instantes, pero no tenía idea de cómo llamar su atención.  Entonces, se fijó en aquellas niñas que se la pasaban con él y notó que todas eran bien peinadas y hasta maquilladas. Un día, le pide a su madre que le hiciera trencitas y le colocara un poco de maquillaje. –¿MAQUILLAJE?...