Cita de la semana: Séneca
Como todos saben, el hombre de
la imagen es Salvador Dalí, más sin embargo, la cita es del filósofo y escritor
—entre otras cosas— latino Lucio Anneo Séneca.
Créanme que tenía
el deber de colocar a Dalí (nada más mírenlo, es el característico ejemplar de
un genio con pizca de locura.) Y así como él, muchos artistas, científicos,
filósofos, genios en general, nos enseñan a través de las huellas que dejaron
en la historia sean cuales fueren sus manifestaciones de «genialidad», que es
completamente imposible que entre ellos haya habido alguno que no tuviera al
menos un gramo de locura; no existió y no existe (mucho menos en estos tiempos.)
Tampoco es que Séneca se refería a que los genios están tostados ni mucho
menos, él sabía bien lo que decía; es la locura que emerge de la imaginación y
que te intercomunica con dos mundos opuestos, para hacerlos enlazar y dejar
como resultado algo que los cuerdos llaman «creatividad». Pero esa clase de
locura es la única que hace prudente llamar a lo que sea que te salga arte.
Entonces, por
referencia de Séneca entendemos que: uno,
los hombres de genio utilizan su imaginación; y dos, la imaginación solo es maravillosa si se tiene un poco de
locura; y a partir de estos conceptos decimos: un genio es maravilloso porque
tiene al menos un poco de locura.
Se sabe que en el
momento de poner en práctica sus ideas, los genios fueron –y son– etiquetados
de locos con la peor intención de la
palabra (locos tostados), y de una forma burlona, en la que la sociedad los
rechaza por atreverse a hacer algo nuevo. Ese es el factor común entre los
seres humanos, temerle a lo desconocido pero demostrar rechazo ante esto. Pero
luego de que el genio acaba de ejecutar su idea, y de que ésta comienza a
marchar, las personas notan que el nuevo espécimen es la verdad todo un
descubrimiento y un avance para la vida propia. Y ahí es que le admiran y le
dicen hombre de genio (da igual, de ambas maneras ya
está loco).
P.D.: Solo hace falta una dosis de esta poción
de locura para que arranque el motor de tu imaginación, pues, es realmente
poderosa, y si te sobresaturas puede resultar empeorando.
Mientras haya locura, los genios serán imperecederos.
Libre como el
ave.

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