Cita de la semana: Frida Kahlo
Todos hemos de reconocer el inigualable rostro
que protagoniza la cita de esta semana: la maravillosa, Frida Kahlo. Para
quienes no saben, ella fue una destacada artista del surrealismo (pintora y
poetisa) mexicana de inicios del siglo XIX, aunque sus obras fueron reconocidas
mucho después de su muerte. No dedicaré esta entrada a describir su arte, eso
me tomaría muchísimo tiempo, puesto que sus cuadros representan los
sentimientos, y su rara forma de adaptarse al mundo.
Frida fue parte de los protagonistas del
surrealismo, representando la pintura; y a través de esta frase, no pudo darle
una connotación más clara: precisamente eso es el surrealismo, siempre nos
sorprende, nos atrapa, nos pone una trampa y es fijo que como lectores (o
espectadores) caigamos cual ratón que va a por su queso. Nos mantiene a la
expectativa de que algo que es lógico ocurra, y resulta ser otra cosa
totalmente inesperada. Además, él siempre halla la forma de que la realidad y
la imaginación sean espejismos, o proyecciones. Es algo magnífico, le da
dinamismo a la obra y sólo los grandes artistas son quienes logran armar esa
trampa de manera que todos sean burlados. [Aclaro: su verdadera intención no es
la de burlarse del espectador, aunque hay que admitir que sí lo disfruta un
poco.]
A veces la vida también intenta imitar al surrealismo (aunque no le salga muy bien), nos plantea una situación problemática o nos da pistas en las que asumimos que algo saldrá mal, nos preocupamos, y, a diferencia de los libros, que nos da curiosidad por saber que ocurrirá a continuación, nos escabullimos y tratamos de evadirlo, y la vida "oye pero no te asustes, algo lindo surgirá, ya verás", por supuesto, hacemos caso omiso de esto, hasta que ella lo ve conveniente y saca a la luz el resultado inesperado. O a veces es al revés, que esperamos encontrar nuestra camisa favorita, y la mágica sorpresa es un león feroz. Ambas variables son válidas, se requiere de ser listo para recibir cual sea.
Por cierto, escribiendo esta nota recordé un relato breve muy curioso que nos mostró el profe del taller de Escritura Creativa que de verdad me sorprendió y me hizo sentir un poco tonta (síntomas de la víctima del surrealismo) al no haber identificado el personaje desde el principio. Creí que el surrealismo era cuestión de matemáticas, que sólo los más listos podrían zafarse de la trampa; pero luego acabé por darme cuenta que hasta la mente más inteligente logra ser burlada.
Aquí dejo el link del relato, por si quieren ser burlados como yo.
Me despido, con una agradable sorpresa
Libre como el ave.

Comentarios