Cita de la semana: Come. Reza. Ama.
La cita de
esta semana (un poco retardada) la tomé de una de mis novelas favoritas: Come. Reza. Ama. de la maravillosa Liz Gilbert,
escritora estadounidense.
Su novela autobiográfica gira entorno a la experiencia que vivió
mientras buscaba el equilibrio en su vida, tras un desgarrador divorcio. En el
camino aprende que en el balance también es necesario un desbalance. ¿Cómo es
esto? Al primer instante de leer la frase, yo no lo entendía; pero conforme
avanzaba con la lectura, lo medité hasta que no pude estar más de
acuerdo.
Básicamente la mayoría de nosotros va detrás de eso que nos
mantiene estables; tener salud tanto física como mental es lo que nos permite
vivir en el espacio de la felicidad plena. Eso es un hecho. Pero muchos acoplan
esta idea de estabilidad a la del perfeccionismo.
El equilibrio no se basa en llevar todo métricamente organizado,
y seguir una rutina tétrica. Sí, es cierto, es fundamental tener un orden en
nuestra vida para que podamos ser constantes. Pero, todos los sistemas
necesitan sufrir una alteración para que los propios mecanismos de
autorregulación actúen. Necesitamos un revoltijo. Un pequeño desorden. Esto, permite
que el equilibrio y toda la integridad se vea forzada a salir de la zona de confort, y en ese
espacio, averiguar algo nuevo de ti. Algo que no sabías pero que siempre estuvo
oculto. Además, te haces más fuerte.
Entonces, no hay que temer a que cualquiera entre a tu vida y
provoque un desorden y luego se vaya sin recoger. Si nadie o nada viene a
derrumbar tus repisas, permanecerán siempre igual y hasta se llenarían de
polvo. De igual forma: cada vez que alguien la desordene, debes poco a poco recoger
los adornitos y colocarlos en su lugar. Tampoco puedes vivir con el desorden
por el piso de por vida.
Es cuestión de saber manejar ambas situaciones, no vivir en
ninguno de los dos extremos: el del orden y el desorden, porque donde realmente
transita la vida, es donde la recta es equitativa con ambas contrapartes, y eso
es, en el centro. A veces, se nos va a ir un poco más de un lado que del otro,
pero lo importante es que sepamos cómo volver, al verdadero equilibrio.

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