2k15
Yendo un poco atrás con la máquina del tiempo, no
tan lejos, hace trescientos sesenta y tres días, me veo a mi misma pidiendo
muchos deseos con gran fe para el año entrante. Y luego, echando un vistazo
rápido a cada día, puedo ver como cada una de esas cosas que pedí se
cumplieron: la graduación, mis amigos, la última noche juntos, las fiestas, los
paseos, las salidas, la buena comida, las conversaciones profundas, la noche en
el cromo, la universidad, la celebración, el insight, los libros que leí, las películas
que vi, los riesgos que tomé, las cosas que hice por primera vez, las malas
decisiones (que gracias a ellas ahora puedo tomar mejores), las despedidas, los
nuevos amigos, una nueva pasión que descubrí, y un nuevo amor. Todo lo que pedí
fue: que estuviera lleno de sorpresas.
Me atrevería a decir que éste ha sido el
mejor año de mi vida, y me siento feliz, y me siento agradecida. He
crecido, he aprendido, me he caído unas cien veces, me he reído de ello; hoy
puedo decir que no estoy nada cerca de ser la persona que quería ser el año
pasado, y eso está genial, porque hoy soy quien soy de verdad, y estoy feliz
por eso, y agradezco por eso.
Cada una de las pequeñas y grandes cosas que
ocurrieron este año me ayudaron a obtener este resultado, pero no puedo
continuar hablando de este año sin antes también expresar mi gratitud hacia
ustedes, quienes me leen en este momento; gracias, porque sí que me han ayudado
a creer en lo que escribo, y creer en ustedes, y creer en mí. Ahora soy más
fiel mis letras, a mis sentimientos, a mis pensamientos, y eso, es un poder tan
grande, que no me cabe en el pecho, que me desborda el cuerpo, y me queda solo
escribirlo.
Gracias, gracias a cada persona que ha estado
involucrada en mi vida durante este año, a cada sitio, a cada momento.
Brindemos por los que se quedaron en este año, y sigamos celebrando con los que
permanecerán en el siguiente.
Y para el dos mil dieciséis, pido que
esté lleno de muchas sorpresas mayores, para seguir creciendo, para seguir
encontrándome, para seguir saboreando esta felicidad que no me quita la
sed.
Nuevamente, gracias por tanto dos mil
quince.
Libre como un ave.
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